
El alcalde de Montreal, Denis Coderre, exministro de Inmigración federal, señaló que en su entidad “no hacemos muros y nuestras puertas están abiertas para los inmigrantes”.
Esta semana, Coderre sumó a Montreal a la lista de ciudades “amigables” con la migración sin estatus. “Hay momentos en que una ciudad se debe poner a tono, ver qué está pasando alrededor y actuar en consecuencia”, afirmó.
“Montreal es orgullosamente ciudad santuario. Los nuevos inmigrantes y refugiados son bienvenidos. La diversidad es nuestra fortaleza y parte de nuestro ADN”, agregó.
A medida que Estados Unidos se vuelve el país menos idóneo para la inmigración y el refugio, Canadá mantiene su tradición humanista y sigue recibiendo migrantes en las ciudades fronterizas de Quebec, Manitoba y Columbia Británica, principalmente.
Tan sólo en Quebec, donde en enero de 2015 hubo 42 peticiones de refugio, el mes pasado éstas crecieron a 452.
Asimismo, el alcalde de Toronto, John Tory, recientemente pidió al gobierno federal recursos para dar servicios a los inmigrantes indocumentados.
En las ciudades santuario la policía no puede preguntar por el estatus migratorio de las personas que detiene por otras faltas, lo que aún es aplicado, pero a veces la policía pide algún comprobante de identificación, y al ver a la persona nerviosa continúa el interrogatorio, que la lleva a algún centro de detención.
Además de estas cinco ciudades santuario en Canadá, otras más, como Ottawa, Regina, Winnipeg y Saskatoon, analizan la posibilidad de adoptar planes en favor de los indocumentados, quienes podrían acceder a servicios básicos de salud y comunitarios sin temor a ser deportados.













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