En reciente visita a Monterrey a una de las asambleas de la 4T, pasó a uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad. Después de pagar la cuenta se levantaron de la mesa y se dirigieron a la salida.
Con un gesto seco, diferente a cuando está frente a las cámaras, saludó a los comensales que estaban a su paso, quienes reaccionaron con reclamos y consignas deseándole que perdiera en las urnas.
Las personas que le soltaron sus deseos en voz alta, lo hicieron en tono mesurado, de frente y sin ocultarse en el anonimato.
Esta es una muestra más que Claudia Sheinbaum no conecta con la gente, cuando se trata de encuentros espontaneos.














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