Así de feliz te muestras en Facebook, así de triste es tu vida

por | Mar 2, 2017 | Entretenimiento

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Sabes que todos tus contactos tienen un lado ‘voyeur’ y es más que probable que algún día se detengan a examinar tu muro de Facebook. Piensas por tanto que ha llegado el momento de lucirte. Aparentar felicidad se convierte en tu principal objetivo cada día.

Muestras ese ‘selfie’ maravilloso del viaje que te hiciste a Salvador de Bahía. Intentas convencer al personal de que eres un ‘crack’ en tu trabajo y no hay una empresa mejor que la tuya. Presumes de coche, de mascota, de hijos, de vida social, de los libros que nunca leerás, pero que te gusta decir que has leído… Muestras sin pudor momentos tan íntimos como un beso con tu pareja, una ecografía, un parte médico. Nos enseñas una foto aberrante de ti mismo haciendo abdominales y nos informas puntualmente de que te has roto una uña. Te las das de poeta y nos obligas a leer basura que escribes para ganar ‘megustas’ sin saber que lo único que consigues es que los pocos que te seguían acaben bloqueándote por coñazo.
¿Es real tu felicidad? No. Y te diré por qué. No es real porque si de verdad fueras tan feliz con tu pareja no estarías ahora mismo leyendo esto ni intentando convencernos en Facebook de que lo eres. Estarías desayunando, comiendo, cenando, hablando… con tu pareja. No es real porque ese ‘selfie’ en el que aparentas felicidad puede que te lo hicieras en un viaje al que fuiste solo.
No es real porque si tu trabajo fuera el mejor del mundo no tendrías necesidad de contárnoslo a menos que hayas comido tanta mierda a lo largo de tu vida que ahora necesites despertar en los demás la envidia que tú siempre tuviste. No es real porque mientras matas tu tiempo libre mirando, divagando o cotilleando en Facebook estás privando a tus hijos de tu atención. No es real porque mientras nos cuentas en tiempo real lo bien que te lo estás pasando en tu fiesta de cumpleaños, estás perdiendo tiempo de hablar con un amigo de carne y hueso de los que precisamente no te sobran. No es real porque te has creado una adicción, necesidad o dependencia de exhibir tu vida ante tus falsos amigos y no hacerlo te hace sentir vacío.
Mírate. Piensa si podrías soportar un solo día sin entrar en la red social. Si la respuesta es no, acabas de contestarte tú mismo a la pregunta. Tu felicidad no es real. Y cuanto más intentes aparentar, más evidente lo dejarás a ojos de los demás. ¿Qué importa que hayas descubierto la fecha de tu muerte? ¿qué más le da al mundo lo que signifique tu nombre? ¿acaso crees que debes hacer público el estúpido vídeo de tu maravilloso año en Facebook?
Quédate con esto, amig@. Tu vida no le interesa a nadie. Probablemente ni a tu familia. Comparte esto si consideras que en tu Facebook tienes al menos un ‘amigo’ así.

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