Analistas atribuyen el vertiginoso ascenso a la escalada de tensiones geopolíticas, la debilidad persistente del dólar estadounidense y la incertidumbre económica global, situando al metal como el refugio predilecto de los inversores.
CIUDAD DE MÉXICO – La onza de oro se encamina a marcar un nuevo hito histórico, con una proyección de alcanzar la barrera de los 5,000 dólares para el año 2026. Este pronóstico de alto calibre, emitido por instituciones financieras como HSBC, se fundamenta en un panorama mundial marcado por la inestabilidad y el retroceso de la moneda estadounidense.
HSBC recientemente revisó al alza su perspectiva de precios para el metal precioso, incrementando en 100 dólares su estimación para el año en curso, dejándola en 3,455 dólares por onza. El banco señala que el impulso alcista del oro se mantendrá firme, probablemente hasta la primera mitad de 2026, impulsado por varios factores de riesgo persistentes:
- Riesgos Geopolíticos: La continuación de las fricciones internacionales genera una demanda constante por activos considerados seguros.
- Incertidumbre en la Política Económica: Las dudas sobre el rumbo de las estrategias financieras globales impulsan la búsqueda de activos de cobertura.
- Aumento de la Deuda Pública: El crecimiento de las obligaciones financieras soberanas resta confianza en las monedas fiduciarias.
A diferencia de otros ciclos de repunte, HSBC anticipa que una gran parte de los nuevos participantes en el mercado de metales permanecerán invertidos en el oro, no solo por la expectativa de ganancias, sino por su función irremplazable como activo diversificador y valor de refugio ante la volatilidad.
El banco también mencionó que, si bien se espera que las decisiones de la Reserva Federal (Fed) de reducir las tasas de interés brinden un soporte inicial a los precios del lingote, este efecto positivo tiende a menguar conforme el ciclo de flexibilización monetaria llega a su fin.
Por su parte, la firma ANZ también ha emitido un pronóstico ambicioso, proyectando que el oro tocará un máximo cercano a los 4,600 dólares por onza para junio de 2026. Sin embargo, esperan un descenso progresivo en la segunda mitad de ese año, a medida que el ciclo de relajación de la Fed concluya y se disipen las dudas sobre el crecimiento económico y las políticas arancelarias de Estados Unidos.
El pasado viernes, el metal dorado ya demostró su fortaleza al registrar otro máximo histórico, cotizando en 4,378.69 dólares, afianzándose como la inversión dominante en un entorno de alta incertidumbre.














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