El auge de la inteligencia artificial en México —un mercado valuado en 3,700 millones de dólares en 2024— está elevando la presión sobre la infraestructura nacional. A medida que crece la demanda digital, impulsada por el comercio electrónico, la automatización y la transformación digital empresarial, los centros de datos enfrentan uno de sus mayores retos: garantizar energía suficiente, eficiente y sostenible.
Según un informe de DatacenterDynamics, México cuenta hoy con 1,269 MW de capacidad instalada, lo que lo coloca como el segundo mercado más grande de América Latina tanto en superficie como en potencia energética. Este crecimiento acelerado expone la urgencia de fortalecer la infraestructura eléctrica para evitar cuellos de botella que limiten el desarrollo tecnológico del país.
Durante un foro virtual organizado por la constructora Gaya, especialistas coincidieron en que, aunque los data centers representan importantes desafíos ambientales, también son una enorme oportunidad para el crecimiento industrial. Las proyecciones presentadas apuntan a 9,200 millones de dólares de inversión directa rumbo a 2029, además de 27,500 millones en inversión indirecta, evidencia de su peso creciente en la economía nacional.
La operación continua de un centro de datos depende tanto de su capacidad de cómputo como de un sistema energético resiliente. Cualquier interrupción en el suministro eléctrico puede convertirse en pérdidas millonarias y afectar servicios críticos: banca, logística, salud, comunicaciones y plataformas digitales.
La IA dispara una nueva ola de demanda energética
Datos de Statista Market Insights confirman que el mercado de IA en México no solo crece, sino que está transformando la forma en que se consume energía en el sector tecnológico. Empresas proveedoras de infraestructura crítica advierten que los avances en IA requieren alimentación eléctrica y sistemas de enfriamiento de alta densidad, lo que obliga a acelerar la innovación en eficiencia energética.
“La creciente demanda de energía plantea desafíos de sustentabilidad. La eficiencia energética se vuelve un elemento clave para el diseño y operación del centro de datos del futuro”, señaló un vocero del sector.
Frente a este panorama, el llamado es claro: la iniciativa privada y los gobiernos —locales y federales— deben avanzar en conjunto para modernizar la infraestructura energética, impulsar tecnologías sostenibles y reducir riesgos. Solo así México podrá aprovechar plenamente el potencial de inversión.
Con una expectativa de crecimiento superior al 15% anual, el ecosistema de centros de datos apunta a convertirse en uno de los motores principales de la economía digital del país. Superar el reto energético será determinante para atraer inversión internacional y consolidar a México como un hub tecnológico estratégico en América Latina.















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