
El cielo se oscureció y llovía ceniza anoche en el Sureste
de Australia, devorado por incendios que han expulsado a decenas de miles de
personas de sus hogares y amenazan con cortes del suministro eléctrico en
ciudades como Sídney.
En la zona se registraron temperaturas superiores a los 40°C
y fuertes vientos que avivan los cientos de incendios forestales que devoran el
país desde hace cuatro meses. La mayoría de esos focos está fuera de control.
Sídney alcanzó temperaturas récord, con 48.9ºC registrados
en el suburbio de Penrith.
Las autoridades advirtieron que se podrían producir cortes
en el suministro energético en la mayor urbe de Australia, ya que el fuego ha
destruido líneas de transmisión eléctrica. Por ello, pidieron a los habitantes
que redujeran su consumo energético.
En Canberra, el termómetro subió hasta los 44ºC, una cifra
también sin precedentes, según un vocero de los servicios meteorológicos
australianos.
En el Sudeste del país, la región más poblada, se declaró el
estado de emergencia. El viernes se había dado la orden de evacuar a más de 100
mil personas de tres estados.
El primer ministro, Scott Morrison, llamó a tres mil
reservistas militares para su despliegue, una movilización sin precedentes.
Desde el comienzo de la temporada de incendios en
septiembre, al menos 23 personas han muerto, según el primer ministro.
Otras decenas están desaparecidas y más de mil 300 casas han
quedado reducidas a cenizas. Ha ardido una superficie equivalente al doble de
Bélgica.













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