
Cada cuatro años los calendarios tienen 366 días en lugar de
los 365 tradicionales, por lo que al año con esta cantidad de días se le conoce
como bisiesto, como lo es el 2020.
El año que ya hemos iniciado durará 366 días, por lo que,
como cada cuatro años, veremos un día más en el mes de febrero.
¿Por qué existe y desde cuándo?, para responder la
incógnita, debemos trasladarnos a la Antigua Roma, hace más de dos milenios, cuando
se descubrió que el calendario no estaba del todo alineado con el año solar.
Es, inicialmente, una idea de Julio César, quien le pidió al
astrónomo Sosígenes que le ayudara a crear una alternativa al calendario romano
más apegada a la realidad y a la rotación de la Tierra.
El planeta azul no sólo tarde 365 días en dar una vuelta al
Sol sobre su órbita como muchos piensa, sino cinco horas, 48 minutos y 56
segundos más.
Por lo anterior, Sosígenes propuso un calendario
extremadamente similar al de los egipcios, que tenía 365 días con un día
adicional cada cuatro años para así alinearse con el año solar.
De esa manera nace el calendario juliano, bautizado en honor
a su propulsor. Sin embargo, no es el calendario que usamos actualmente.
El sistema también contaba con pequeños detalles por lo que
fue reemplazado progresivamente por el calendario gregoriano desde 1582 y que
nos rige actualmente.
Debido a que el calendario gregoriano exigía un día
adicional cada cuatro años, los romanos decidieron este sería febrero, que en
ese entonces era el último mes del año.
El nombre bisiesto proviene del latín “ante diem bis sextum
Kalendas Martias” (sexto día antes de las calendas de marzo en español), es
decir, el 24 de febrero. Como la frase era larga, se redujo a bisiesto.
Más tarde, el papa Gregorio XIII decidió, a través de bula
papal, “perfeccionar” el calendario.
Una de las modificaciones fue que el día adicional de los
años bisiestos sería el 29 de febrero y no el 24, fijado por el calendario
juliano.
Aunque el año 2100 debería ser bisiesto, no lo será.
Con la asesoría del astrónomo jesuita Christopher Clavius,
el pontífice también estableció que después del jueves 4 de octubre de 1582
sería 15 de octubre, suprimiendo 10 días que ayudaba a desaparecer el desfase
con el año solar.
Para que ese desajuste no se volviera a producir, se creó un
sistema de excepciones a los años bisiestos.
No serán años bisiestos lo que sean múltiplos de 100,
excepto si también lo son de 400. Por tal razón no fueron bisiestos el año 1800
ni 1900, pero sí que lo fue el año 2000. Por el mismo motivo, ni el año 2100 ni
el 2200 serán bisiestos.













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