
Con apenas 24 horas en el país como asilado político, Evo
Morales recibió trato de visita de Estado, con condiciones de seguridad que ni
siquiera el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha tenido, como el
acompañamiento de ex agentes de seguridad que en su momento protegieron a
Enrique Peña Nieto cuando era mandatario.
La rígida protección a Morales ayer, con más de una decena
de guardias a su disposición, se contrapuso con la jornada de actos de alabanza
que la élite morenista le organizó en el Museo de la Ciudad de México y en el
Antiguo Palacio del Ayuntamiento.
El sencillo hombre de camisa y pantalón de mezclilla
contrastó con los escoltas que lo rodeaban y el par de camionetas Suburban que
se le asignaron, además de personal de apoyo a sus órdenes.
Hasta el gobierno de Peña Nieto, el Estado Mayor
Presidencial era el encargado de su protección. López Obrador ordenó la desaparición
de ese ente de seguridad y en mayo pasado, el Senado de México aprobó su
supresión.













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