
El Pleno de la Cámara de Diputados aprobó en lo general, con
290 votos en favor, 42 abstenciones y 65 en contra, diversas disposiciones
legales mediante las cuales surge el modelo de Salud para el Bienestar (Sabi) y
se crea el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).
El dictamen fue avalado la víspera por la Comisión de Salud,
con reformas, adiciones y derogaciones a diversas disposiciones de la Ley
General de Salud y la de los Institutos Nacionales del ramo, en materia de
acceso a los servicios de salud y medicamentos para las personas que no poseen
seguridad social.
La presidenta de dicha Comisión, Miroslava Sánchez Galván,
indicó que el Sabi será un nuevo modelo que busca la superación de las
limitaciones en el acceso y cobertura universal, y cambia el sistema de
atención a la población sin seguridad social por otro enfocado en la persona y
la comunidad donde vive.
«Este nuevo modelo, basado en la atención primaria en
salud, es dirigido especialmente para la población sin seguridad social e
implica que las y los mexicanos tienen derecho a una atención médica
ambulatoria y hospitalaria de calidad, integral, gratuita, incluidos
materiales, medicamentos y exámenes clínicos», detalló.
Explicó que el Insabi funcionará como un organismo
descentralizado de la administración pública federal, con personalidad jurídica
y patrimonio propio, sectorizado a la Secretaría de Salud y refrendado por la
ley, e indicó que los artículos aprobados establecen la sustitución del fondo
de Gastos Catastróficos por el Fondo de Salud para el Bienestar.
En el debate, el diputado Éctor Jaime Ramírez Barba, del
Partido Acción Nacional (PAN), anunció el voto en contra de su fracción por la
sustitución de dichos fondos, que ascienden a 40 mil millones de pesos, y
cuestionó el que esos recursos se centralicen, además de que no se garanticen
los necesarios para el funcionamiento del Insabi.
Para la perredista Frida Alejandra Esparza Márquez, si el
Instituto de Salud para el Bienestar no recibe los recursos públicos que se
requieren para ampliar la cobertura universal de 20 millones de personas,
«entonces este instituto no va a ser diferente del Seguro Popular».
«Todos sabemos que se requiere mayor inversión pública
en programas de salud que se orienten hacia el bienestar de las personas y que
sea de manera efectiva, y no nada más un discurso», añadió.
Por ello, pidió que se revise «con seriedad» y que
se incremente verdaderamente el presupuesto de salud, para crear nuevas
condiciones laborales de los trabajadores de este sector y que no se sigan
aumentando las «abrumadoras cargas laborales a doctores y
enfermeras».
A nombre del PRI, la diputada Frinné Azuara Yarzábal aseguró
que su grupo parlamentario no sería obstáculo, “sin embargo, continuaremos
señalando con oportunidad y de manera responsable diversas inconsistencias que,
de aprobarse en sus términos, presente dictamen”.
La diputada Frinné Azuara Yarzábal comentó que seguirán el
impulso de condiciones presupuestarias óptimas, que aseguren la atención y
servicios médicos de alta especialidad para enfermedades crónicas no
transmisibles y de alto costo, como los diversos tipos de cáncer, la diabetes,
los cuidados intensivos neonatales y las enfermedades metabólicas.













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