
El gobierno de Enrique Peña Nieto propuso evitar los
programas de amnistía fiscal como el que se implementó a inicios de 2013 porque
termina castigando a los contribuyentes cumplidos, aunque el 56% de los
impuestos condonados en los últimos dos sexenios se registraron con él, de
acuerdo con las listas que obtuvo vía transparencia la organización Fundar,
Centro de Análisis e Investigación.
En 2013 entró en vigor el programa «Ponte al
Corriente» en cumplimiento con lo establecido por el Congreso de la Unión
en la Ley de Ingresos de la Federacipara el Ejercicio Fiscal 2013, el cual
contemplaba la condonación en los periodos fiscales de 2006, 2007-2012 y 2013.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT), en aquel
entonces dirigido por Aristóteles Núñez, implementó esta medida con el fin de
facilitar a los contribuyentes ponerse al corriente con sus obligaciones en los
ejercicios dispuestos en la modificación legislativa. Sin embargo, el organismo
detalló la conveniencia de su corta periodicidad para evitar un perjuicio
significativo a la recaudación.
A través de un informe dado a conocer a finales de ese año,
el órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público expuso
los resultados de este mecanismo, que no volvió a ser tomando en cuenta durante
el resto del mandato de Peña Nieto.
Uno de los objetivos principales de las administraciones
tributarias es incentivar el cumplimiento oportuno y voluntario en los
contribuyentes, pero las amnistías fiscales generan justamente el efecto
opuesto, señaló el SAT.
Además, subrayó que estos programas deben percibirse como un
evento único, que de lo contrario, fomentan la anticipación a ellos y la
evasión fiscal. Asimismo, deben acompañarse de medidas de reforzamiento de las
facultades de fiscalización e indicadores que permitan definir objetivos y
metas.
Para ilustrar la desventaja que representa acudir
constantemente a las medidas de amnistía, el reporte titulado Programa de
regularización de adeudos «Ponte al Corriente», ejemplifica la
experiencia internacional ejecutando estos programas, que demuestra un mayor
éxito en la medida en que sean extinguibles y se acompañen de una base
gravable, menciona el texto.
Destaca lo sucedido en Colombia, Irlanda e India, que
implementaron medidas similares en periodos cortos logrando recaudaciones
equivalentes hasta de 2.5% del PIB en el caso más exitoso.
En tanto, advierte su repetición en países como Rusia y
Argentina durante la década de los 90 sin impacto en términos fiscales porque
la amnistía no se acompañó de reformas estructurales.
La principal recomendación otorgada en el documento es que
no se reproduzcan las políticas que facilitan la condonación de impuestos,
conclusión que contrasta con la gestión del SAT durante el último sexenio
priista, que hasta 2018 perdonó 105 mil 21 millones de pesos a más de 10 mil
contribuyentes entre los que se encuentran empresas, organismos públicos y
figuras de la política, la farándula y los deportes.













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